Real Murcia 1-2 CD Toledo: Directos al cielo

    Real Murcia 1-2 CD Toledo: Directos al cielo

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    El Toledo de Onésimo Sánchez sigue haciendo fuerte su sueño de conseguir el ascenso a la Liga Adelante con otra exhibición ante el Murcia. Los verdes, acompañados de 500 voces incansables, volvieron a mostrarse superiores ante uno de los gallitos de la categoría de bronce y vencieron por 1-2 con goles de Mikel Fernández y Adrián.

    Ni la Final de la Champions, ni el encuentro de la selección española. La gente de Toledo tenía muy claro cual era su verdadera cita con el fútbol, con la historia. Más de 500 toledanos se desplazaron hacia la Nueva Condomina para animar y respaldar a su equipo en el partido más importante de la temporada hasta el momento. Cantando y apoyando a los suyos desde el primer instante en que los jugadores rozaron el césped murciano para calentar, daban motivos suficientes a los jugadores verdiblacos para creer en superar la eliminatoria y por qué no para lograr también el ascenso.

    En lo correspondiente al partido que se jugó sobre el césped, como era de esperar, el Real Murcia inició el encuentro con un ritmo fuerte que les sirviera para intimidar al cuadro visitante, y en los primeros minutos pareció conseguirlo con una velocidad incisiva en su banda derecha, gracias a hombres como José Ruiz y Germán. En estos minutos donde los nervios predominaban entre la afición visitante desplazada a la Nueva Condomina, el Murcia gozó de una clara oportunidad para abrir el marcador, pero por suerte Toni Doblas se hizo grande en la estirada que evitó lo que pudo ser un mazazo inicial para los verdes. El central Ruso fue el protagonista de la acción al rematar potente y abajo un saque de esquina para los locales. Tras esta primera acción de peligro, el Toledo fue adelantando sus líneas y con el paso de los minutos se hizo dueño y señor del encuentro. Casualmente, los minutos de sufrimiento iniciales coincidieron con la inevitable poca percepción del esférico para Barranco y De Lerma. A medida que ambos comenzaron a intervenir, los hombres de Onésimo hacían vibrar y soñar a toda la parroquia toledana. Con las combinaciones de Cristóbal y Roberto, llegaban los mejores minutos del Toledo que se empezaba a creer porqué estaba disputando verdaderamente ese encuentro.

    Las primeras ocasiones verdiblancas llegaron con un desmarque de Esnáider, que no acertó a marcar con un potente disparo que desvió el guardameta Fernando. Jokin Esparza, muy eléctrico y trabajador durante todo el partido por la banda izquierda, tuvo la ocasión de culminar un centro medido de Cristóbal pero su remate de cabeza no fue para tanto. Sin embargo, cada décima de segundo que había pasado durante el transcurso de la primera mitad pareció contener todas las fuerzas y voces de los aficionados verdes, que ni mucho menos fueron silenciosas, para explotar desesperadamente en el minuto 45′ cuando Mikel cabeceó a la red el córner botado por De Lerma. El central vasco del Club Deportivo Toledo se aupó en el aire como si los 500 aficionados desplazados lo levantaran con cada una de sus manos, y con un genial giro de cabeza batió a Fernando y desató las riendas de un sueño verdiblanco que no tiene la más mínima intención de esfumarse. Gol “in extremis” que supuso un auténtico jarro de agua fría para el cuadro local que llegaba al descanso del partido con otra lección de fútbol por parte del Toledo.

    La segunda parte comenzaba con Acciari moviendo el banquillo dando entrada a Azkorra para intentar revertir la situación que tan bien tenía domada el Toledo de Onésimo. Y es que el cuadro verde pareció salir de la reanudación aun más rejuvenecido por el resultado y las continuas apariciones de Cristóbal, que deambulando por toda la mediapunta a sus anchas ofrecían inmejorables sensaciones para el cuadro de la ciudad imperial. Tal era el momento que atravesaba el equipo, que el propio Cristóbal fue víctima de un penalti en el minuto 53′ de partido. Roberto, que no marca desde antes de su lesión, agarró el esférico dispuesto a lanzarlo, con tal mala suerte que Fernando detuvo su lanzamiento y para colmo, también adivinó la dirección al rechace que Roberto intentó poner a un nuevo gol para los verdes. Los aficionados visitantes sabían de la importancia que habría tenido ese gol en la eliminatoria y conscientes de la actitud de sus jugadores aclamaron desde las gradas el nombre de su espigado delantero.

    Los infortunios se acumulaban para el Toledo que 5 minutos después veía como su arquero Doblas no podía seguir en el terreno de juego. Manolo entró en su lugar y la afición local levantó la moral de sus jugadores con el fin de remontar el resultado en contra que barajaban. Los murcianos empezaron a creérselo y los nervios comenzaron a palparse en las piernas de los jugadores vestidos de verde. Esta situación desembocó en un golazo de Isi, inapelable para Manolo desde la frontal, que colocaba al Murcia a tan solo un tanto de la siguiente ronda. Pese a todo, el Toledo también demostró que sabe sufrir y se levantó entre los cánticos de apoyo mostrados por la afición, derrochando un juego de lo mejorcito de la categoría gracias a la calidad de De Lerma o a la inteligencia táctica de Barranco con el balón en sus pies. Fruto de aquel orgullo desplegado por los verdes, allá por el minuto 85′, Cristóbal habilitó los espacios necesarios en la zaga murciana y asistió a Adrián que ya había iniciado una brutal carrera por banda izquierda, cuya enorme zancada y agresividad ganaron a la velocidad y experiencia de José Ruiz para plantarse en el área ante Fernando, y definir como si del mejor delantero se tratase. No podía ser otro jugador más que Adrián, para definir la garra y poderío físico con el que el Toledo se ventiló a su rival. Gol de éxtasis para una afición que no sabía si reír o llorar con lo que estaba viendo sobre el césped de un estadio cinco estrellas.

    La afición verdiblanca permaneció animando a su equipo hasta media hora después del encuentro llamando la aparición de sus jugadores entre sonrisas y verdaderas lágrimas de emoción por lo que acaban de empezar a construir sus jugadores. Un sueño que alcanza cada más aliados entre la ciudad toledana y que no parece tener pinta de derrumbarse en su meta de llegar directos al cielo de la Segunda División, al cielo del que nunca debió de bajar este club imperial y esta afición, que juntos, volvieron a demostrar en la Nueva Condomina que esto, es algo más que fútbol.