Jornada 28: Real Madrid Castilla 1-2 CD Toledo

    Jornada 28: Real Madrid Castilla 1-2 CD Toledo

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    El Toledo plantea uno de los partidos más completos del año y vence en casa de uno de los rivales más potentes de la categoría como es el Real Madrid Castilla. La seriedad y la fuerte intensidad de los verdiblancos, apoyados por la notable presencia de sus aficionados, aúpan de moral al equipo tras la derrota de la jornada anterior.

    El equipo de Onésimo ha demostrado, y con creces, que lo ocurrido hace una semana ante el Rayo Majadahonda fue un mero traspié. La muestra ha quedado clara tras el auténtico partidazo cuajado por los jugadores del equipo imperial. Con una implacable presión alta desde el inicio, sorprendían a sus rivales empeñados en sacar el balón jugado, lo que sería la principal baza de un Toledo fortalecido en el tema físico.

    Cierto es que calidad no le falta a los jugadores del filial blanco y pese al buen planteamiento visitante, el Real Madrid Castilla puso en apuros al cuadro verde con hasta tres claras ocasiones en los primeros 15 minutos. La actuación de Manolo resultó ser fantástica para sostener el planteamiento de su equipo. Tras esas puñaladas locales, el Toledo se fue haciendo dueño y señor del esférico a la vez que iba metiendo al Castilla en su campo. Sin acciones claras del ataque toledano, era clara la superioridad de los visitantes cuando tenían el balón. Un aspecto clave de este Toledo es la actitud, y en un escenario como el Alfredo Di Stefano ha vuelto mostrar su mejor actitud, la que le permite competir contra cualquier rival que se le oponga. Con De Lerma y Barranco haciendo el trabajo sucio, la defensa sudando la gota gorda ante jugadores como Febas y Mariano, Pablo y Roberto ponían la mordiente y la calidad arriba. Por ellos pasarían las opciones de victoria de este Toledo, aúpados como no, por el habitual desborde físico de Juan Esnaider.

    El cuadro de la ciudad imperial pensaba ya que diría adiós a una primera parte excepcional sin premio, lo que le podría llevar a la derrota. Sin embargo, el colegiado le brindó la oportunidad de arreglar aquello con un penalti provocado por Esparza al poner un centro en el área, posteriormente detenido por el brazo de un defensor blanco. De Lerma fue el encargado de llevar a cabo la última acción de la primera mitad y que acabó lanzando fuera. El Toledo se iba camino de los vestuarios sabiendo que había desperdiciado una oportunidad de oro.

    Si fallar el penalti pudo ser un mazazo, en el primer minuto de la segunda mitad Mariano marcó un golazo para los locales. Una genial internada por banda derecha acabó en la cabeza de Mariano ejecutando una obra de arte imparable para Manolo. Por suerte para la afición verdiblanca, el Toledo supo reponerse. Tan solo dos minutos después, el cuadro de la ciudad imperial empataría el encuentro con un cabezazo de Adrián a un saque de esquina. El central verde se elevó en el aire y metió al guardameta dentro de su propia portería junto al balón. Empate que supuso una verdadera inyección de moral para los hombres de Onésimo. Este, a raíz del empate, dio entrada a Rubén Garcés en sustitución de Esparza, adelantando a Willian del lateral al extremo.

    Los minutos posteriores al tanto de los verdes, dieron lugar al mejor tramo de juego en el Castilla, a los que el Toledo cortó y de qué manera con el golazo de Pablo González. A los 66 minutos de juego, el Toledo rozaría la gloria. Roberto García, lejos de su posición cercana al área, colocó un centro casi perfecto al punto de penalti, donde se encontraba Pablo, que con un toque y sutil giro de cuello marcó el golazo del partido. La afición desplazada allí se desató en euforia e hizo del Alfredo Di Stefano un nuevo Salto del Caballo. A partir de aquel momento, el Club Deportivo Toledo tiró de bemoles y cerraba el partido como hacía tiempo que no se veía. Una presión intensa hasta el minuto 90′ resaltaban los errores de los jóvenes locales, aturdidos por la presencia de un rival totalmente superior, al menos durante esos 90 minutos de juego. Onésimo terminó de realizar los cambios con las entradas de Rubén y Aicart.

    Impecable el partido realizado por el Toledo ante uno de los mejores equipos de la Segunda B. Ya lo intentó en Barakaldo con una primera parte de ensueño y se fue de vacío. Por fin, el buen fútbol da los frutos suficientes como para alimentar a los 300 valientes vestidos de verde presentes en Valdebebas, que vivían el final del partido con la emoción y la ilusión en sus ojos.